viernes, noviembre 11, 2005

Montañismo - Parte 1 - Preliminares

¿Por qué en Temas de gestión? Porque hablaremos del deporte de los ejecutivos, el montañismo. Por unos cuantos días dejaremos de lado las cosas serias y aburridas, sin importancia, y hablaremos de algo vital. El solo haber tomado la decisión de irme de excursión me ha llenado de energía y optimismo. Los hombres hicimos las ciudades para residir en ellas, no para vivir en ellas. Son meros dormitorios, y mientras más pasemos entre sus redes de cemento más tensiones generamos y acumulamos. Hay que escaparse, aunque sea de vez en cuando. Ya estoy en ello, ya me estoy preparando mentalmente y revisando mi equipo. Pero antes, reviso los posts de Atina… y me doy cuenta de que tengo amigos, que aunque nunca les he visto la cara se preocupan por mí y yo por ellos: al fin y al cabo no entro a esta página por las noticias que pudiera recabar de los periódicos, sino por saber cómo están y qué han escrito Nancho43, Glormoon, Gabriela, Ecofosil, KT, Hernán, Blanca Soledad, Shyvy, Iuspretor, Benedicto, y tantos otros. Muchas gracias por su amistad. Ojala pudiera salir de excursión con todos Uds. para mostrarles las bellezas que yo he visto.

Ecofosil me previene de la necesidad de avisar a un profesional de la arqueología, y tiene razón. Lo que no conoce, porque yo he vivido más años en este planeta, es que hace unos pocos años traje 2 jarrones pintados de la cultura Mojo del Beni, encontrados en esas enormes plataformas artificiales construidas por los habitantes de hace miles de años para defenderse de las inundaciones anuales de la zona, e ingenuamente se las entregué al Director del Museo de la Universidad local para que los analizara y expusiera. Meses después, por su sucesor, me enteré de que mis jarrones nunca llegaron a los estantes universitarios sino a los particulares del Director, y me imagino que aún debe tenerlos y exhibirlos (de otra manera el sucesor no se habría percatado de su existencia, ni menos de su origen): el muy pendejo los hizo pasar como pesquisa propia, y están en su colección particular. Con ese antecedente, lo lamento mucho querido Ecofosil pero si encuentro algo terminará en ¡mi living! Y sin que nadie lo sepa.

El equipo es el seguro de vida de un montañista. Por comida no me preocupo tanto, porque si se sabe buscar siempre se encuentra algo: todo lo que se mueve se come, aunque tenga 2 patas y hable inglés. Y el monte no es el desierto. Pero de la seguridad de los mosquetones y crampones, o de la elasticidad de las cuerdas, o del funcionamiento de los ascensores o descensores, del 8, o de la firmeza del arnés, del calzado y el casco, en ello le va la vida al excursionista. Por lo pronto, un buen equipo debe ser de buena marca. Los míos son Petzl. En segundo lugar, hay que desarmarlos completamente, tornillo por tornillo, sumergirlos en agua para desincrustarlos de sales y tierra, limpiarlos, engrasarlos (mejor si es con grasa grafitada) y volverlos a armar. Varias veces me he encontrado con pernos y tornillos impecables por fuera y oxidados en sus volutas. O con pernos que se han quebrado con el esfuerzo de darlos vuelta para sacarlos. ¡Cuidado! ¡Eso puede significar una caída, y la vida! En tercer lugar, a medida que se van desarmando y armando, hay que anotarlos en la libreta y guardarlos en una bolsa ex profeso: echar de menos un perno de anclaje cuando uno está colgando de una cornisa es lo peor que puede pasarle al escalador. Un excursionista desordenado es un suicida en potencia.

¿Dónde dormir? Particularmente, cuando viajo solo no uso carpa; prefiero el bibi bag. Este es una especie de sleeping pero de material impermeable, tipo goma. Incluso se puede usar con el sleeping. Se cierra con un zipper, se ajusta en la cara con una cuerda, y dispone de una malla mosquitera que cubre el rostro. Si está bien cuidado siempre será estanco, por lo que uno puede meterse en su saco de goma y esperar tranquilo a que pase la lluvia mientras ésta cae sobre uno; la única precaución es prepararse una “tiendita” para la cara, con un plástico, para evitar que entre el agua. También protege de insectos y víboras, y permite dormir con el revolver en la mano y apuntar y disparar si es necesario. Y por último, uno arma su campamento en cualquier elevación, o recodo, o en la misma espesura, o arriba de un árbol, y se evitan malos encuentros nocturnos (animales grandes o humanos). Las carpas son para cuando se viaja en grupo, o con la familia… yo me siento más tranquilo en mi bibi bag. Ahhh, y pesa menos que una carpa, se arma en un par de minutos (es como un sleeping), y su volumen no es mayor que un par de sweaters. Cabe dentro de la mochila. Y en las noches uno puede dormirse mirando las estrellas… Es como dormir dentro de una bolsa.

¿Mochila? Hay de varios tipos, y para cada objetivo. Las de excursión son livianas y generalmente tienen armazón externa de aluminio (para que el peso descanse en las caderas) y están llenas de bolsillos. Las de montaña son de una pieza, normalmente tienen dos accesos (uno en el fondo, ajustado con un zipper), una armazón de aluminio interna, y se miden en litros. El material es fuerte, impermeable, y por lo tanto son un poco pesadas. Conviene agregarles una bolsa protectora, por si llueve. Para una excursión de unos 2 a 3 días basta una de 65 litros: allí entra todo lo que se necesita, y más.

¿Qué comer? El equipo de la comida es muy importante. No importa lo que se lleve para alimentarse, una cocinilla de gas butano es imprescindible. La comida sólida uno mismo se la prepara en forma de galletas energéticas (ya les daré mi fórmula), pero la líquida, sobretodo el café, eso es irreemplazable. Un buen café, caliente, humeante, en las mañanas después de haber dormido entumecido sobre el suelo o haciendo piruetas y amarrado en las ramas de un árbol, es manjar de dioses. Pero, para gozar de ello hay que tomar dos precauciones: desarmar y volver a armar la cocinilla, y llevar un par de cajas de fósforos (en bolsas plásticas). A mi no me gustan las cocinillas que tienen encendedor dieléctrico, ya que varias veces me han fallado cuando más los he necesitado. El eterno cerillo es más confiable. ¡Por supuesto no se olvide de sus cubiertos! O terminará comiendo con los dedos. Lo mejor es portar uno de esos cortaplumas múltiples, que tienen hasta tenedor y cuchara.

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