domingo, octubre 15, 2006

La fiesta de lar orquideas

La orquídea más cara decidió no florecer en esta sexta versión del exitoso festival que Concepción (300 kilómetros al noroeste de Santa Cruz, Bolivia) dedica a estas flores. La ‘pasión azul’ cuesta $us 80 porque cultivarla no es fácil. Puesto que se trata de una especie híbrida, tarda entre ocho a 12 años en florecer. Una vez que lo hace, regala sus colores cada año… pero como todo objeto bello, decide cuándo mostrarse. Las Cattleyas oscilan entre los $us 30 y $us 50. La Nobilior amarilla con labios rojos cuesta $us 25, aunque otras no pasan de Bs 35.

Cecilia Hurtado Castedo, propietaria del vivero Scarlet, expone sus flores en el hotel Chiquitos. En su laboratorio reproduce las plantas in vitro a partir de semillas, usando fórmulas especiales como medio de cultivo, que consiste en una mezcla de fertilizantes y vitaminas. La especialista explica que si una flor resulta ganadora en un concurso, es lógico que el precio aumente.

Todos los cultivadores hablan de un anhelo común que es la exportación. No a Brasil, que es exportador masivo, sino a otros países limítrofes como Argentina, Chile y Perú. El prefecto, Rubén Costas, pronunció un discurso y entregó una distinción al orquideólogo Osvaldo Parada. Justamente en el vivero del distinguido, dijo a EL DEBER que la Prefectura apoyará buscando canales y contactos para lograr la ansiada exportación.

En la comunidad El Encanto, a 47 kilómetros de Concepción, los comunitarios han habilitado un vivero con 5.000 plantines. No venden las plantas, sino las flores. Jorge Mangari, presidente de la OTB, explica que cada flor cuesta $us 10. Cobran Bs 5 la entrada al vivero y una suma similar por el ingreso al cerro Bambá. En ese lugar está el hábitat natural de la orquídea, que crece sobre una inaccesible superficie de piedra que se eleva verticalmente unos 35 metros. El ascenso no es sencillo, pero desde ese punto se puede observar el magnífico paisaje de la zona.

Hay 18 guías locales que han sido capacitados por la experta Marcela Melgar. Por eso se ven letreros con los nombres nativos y científicos en grandes ejemplares de curupaú, cuchi, toco, cuta y pequi. Las mujeres están perfeccionando sus habilidades culinarias. Cuando empezaron a recibir visitantes, hace cuatro años, El Encanto atendió a 150 personas. El año pasado llegaron 400.

En las afueras de la comunidad se consiguen plantas con flores en Bs 15. Son de puntos que están hasta a 5 km del cerro Bambá, cuyas orquídeas son intocables porque son parte de las 3.900 ha de área protegida municipal. El Deber.

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